Cambios en el fútbol: La tarjeta azul

Las reglas en el mundo del fútbol son establecidas por una institución denominada la IFAB (International Football Association Board), cada cierto tiempo este organismo se reúne para aprobar cambios, innovaciones y mejoras para los partidos de fútbol profesionales. La realidad es que el fútbol ha cambiado: por ejemplo la regla del fuera de lugar (su creación y después la eliminación del fuera de lugar pasivo), el conceder tres puntos al equipo ganador, la prohibición al arquero de coger el balón con las manos después de un pase de su compañero, recientemente la introducción del VAR y ahora se plantea introducir un cambio en las amonestaciones a los jugadores, La IFAB ha planteado la introducción de la tarjeta azul.

 

En qué consiste el cambio

Según el diario sportingnews: “La tarjeta azul será una sanción intermedia entre la amarilla y la roja. La misma será aplicada cuando un jugador le falte el respeto a uno de los árbitros o cometa una infracción que corte un ataque prometedor del rival. ¿Cuál será la sanción por la tarjeta azul? El jugador que la reciba deberá retirarse del campo durante 10 minutos. Una vez superado ese tiempo, podrá regresar al partido. Vale mencionar que este tipo de sanciones temporales existen en otros deportes como el rugby o el hockey sobre hielo, entre otros. En términos de una posible tarjeta roja, la tarjeta azul funcionará de la misma manera que la amarilla: dos de estas tarjetas llevarán a la expulsión definitiva, como también lo hará la combinación de una azul y una amarilla.”

 


¿Es una buena idea?

Aunque es valorable que la International Board piense en formas de darles alternativas a los árbitros para controlar un partido, la realidad es que el concepto de la tarjeta azul conlleva un riesgo potencial para el ritmo de juego. Supongamos que se está en el minuto 60 de un intenso partido y un equipo recibe la tarjeta azul, inmediatamente el técnico de este equipo le pedirá a su equipo bajar el ritmo, perder tiempo y hacer todo lo posible para que se juegue el menor tiempo posible hasta que vuelva a entrar el jugador sancionado. Esta medida va en contra del ritmo del partido, le generará más problemas a los árbitros al tener que disciplinar al equipo que está ralentizando el juego y serán 10 minutos aburridos para el espectador.

 

¿Cómo podría funcionar?

Una posible solución que desde Los Giros del Balón planteamos es que cuando un jugador reciba una tarjeta azul se pierda el siguiente partido que juegue su equipo, pero no tendrá que abandonar inmediatamente a su equipo durante el partido en curso. Si vuelve a recibir una tarjeta azul o amarilla será expulsado con una tarjeta roja. Esto permitirá que los árbitros tengan una alternativa intermedia entre la amarilla y la roja pero que el ritmo del partido se mantenga sin verse afectado.

Y ustedes, ¿Qué opinan de la tarjeta azul?

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