En un artículo de fútbol encontrar al país de China como protagonista es una situación normalmente difícil, pues China (como la mayoría de países asiáticos) nunca ha sido asociado con calidad en el fútbol, pues su liga local ha tenido un nivel bajo mientras que su selección no se ha destacado en los mundiales de fútbol.
Sin embargo, esta situación ha cambiado en los últimos años, los empresarios chinos han enfocado sus inversiones en el negocio del fútbol, cambiando la actual dinámica del fútbol mundial y principalmente del mercado de pases.
Han existido dos tipos de incursión China en el fútbol, la primera es mediante la compra de clubes de fútbol que buscan capitalizar, comprar jugadores de renombre, incluir publicidad de sus propias empresas y obtener dividendos de sus inversiones. En segundo lugar, los propios equipos chinos han empezado a fichar jugadores de calidad medio - alta, pagando precios y sueldos exagerados.
La problemática de la compra de equipos europeos
En el fútbol el capital es muy importante para valorizar clubes, pero esto solo sucede si estas inversiones están pensadas primeramente desde lo deportivo. Por lo general estos inversionistas chinos tiene muy pocos conocimientos en materia futbolística por lo que se rodean de asesores que tienen este tipo de conocimientos.
En este caso existe un gran problema cuando estos empresarios se rodean de asesores deportivos de bajo desempeño, pues los chinos invierten enormes cantidades de dinero por jugadores normales que nunca logran dar el salto de calidad al equipo, ocasionando que estos clubes ganen pocos partidos, que además no clasifiquen a copas europeas y mucho menos ganen torneos, y esto desencadena en una entrada de ganancias reducidas. Cuando estos sucede el inversionista deja de inyectar dinero al equipo dejándolo a la deriva. Esto le ha sucedido a equipos como el Valencia comprado en el 2014 por Peter Lim (nacido en Singapur) quién se asesoró del empresario Jorge Mendes y las impresionantemente malas decisiones han llevado al equipo a estar en los puestos de colero de la Liga española. También al Málaga del jeque Abdullah Al Thani, el Mónaco del ruso Dmitry Rybolovlev (quién se cansó de invertir) y muchos otros equipos que han sido adquiridos por empresarios ajenos al fútbol.
Lo anteriormente expuesto sucede en la mayoría de los casos, sin embargo, pueden existir casos en los que éstas adquisiciones logren salir bien, pero estos sucede siempre y cuando los empresarios se rodeen de personas capacitadas y con alta visión deportiva.
La Superliga China
La inversión china en equipos europeos está muy limitada debido a las grandes y recientes restricciones que ha impuesto el gobierno de ese país para extraer el dinero de forma legal e invertirlo en otra parte del mundo (esta es la razón de la demora en la compra del Milán), esto ha generado como consecuencia la inversión de los empresarios en sus propios equipos, esto sumado al apoyo gubernamental en este sector.
Por lo que en los años recientes las compras de jugadores por parte de equipos chinos se ha incrementado. Jugadores como Jackson Martínez, Ezequiel Lavezzi, Carlos Tevez, Oscar y muchos otros demuestra la tendencia moderna de jugar en este país.
Sin embargo, es muy probable que estas inversiones no conviertan a esta Liga en una capaz de competir con Europa por dos razones: La primera es que la compra de jugadores se ha limitado a jugadores de ataque y la segunda razón es la diferencia de horario.
En cuánto a la primera razón, una liga no se crea solo de jugadores de ataque, también se requieren jugadores de calidad en todas las líneas empezando por el director técnico. Pero lo más preocupante es lo segundo, pues el mundo futbolero se encuentra en Europa y América, pero los horarios de los partidos de la Superliga China en estos lugares del mundo no favorecen su visualización y una Liga en donde el dinero por concepto de derechos televisivos sea reducido, es una Liga que no es sostenible a través del tiempo.
El dinero no crea afición
En conclusión a China aún le queda mucho para convertirse en un referente en el fútbol, pues una realidad es que el dinero por si solo no crea afición ni posicionamiento mundial. Esto solo sucede si el capital es acompañado por decisiones inteligentes asesoradas por personas del mundo del fútbol que entiendan este particular deporte, y aún así se requeriría muchos años para que esto sea un hecho real.






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